Sobre mí
Hola, mi nombre es Altea, y hoy quiero comenzar este espacio volviendo al origen, a la esencia que me nombra.
Hace 38 años que mis padres eligieron para mí este nombre proveniente del griego Althaia, un término que significa sanar, curar, cuidar. No es solo un sonido bonito: es una intención, es una energía depositada en mí el día de mi nacimiento. Desde su raíz, mi nombre está vinculado a la sanación profunda, al acompañamiento y al proceso de volver al equilibrio.
Desde los 8 años siempre me he sentido muy atraída por la astrología y la astronomía, sin saber ni el cómo ni el porqué, era algo que toda mi vida me ha acompañado, fueran los que fuesen los acontecimientos externos, los astros siempre estaban ahí para reconfortarme y guiarme.
Existe también una conexión con la planta medicinal Althaea officinalis, conocida desde la antigüedad por sus propiedades calmantes y protectoras. Desde esa energía que nos brinda la esencia viva de las plantas, que no fuerza si no que acompaña, es la que quiero que atraviese todos mis espacios
En la mitología griega aparece Althea, una figura profundamente simbólica. Su historia habla del amor, del dolor, del fuego y de la transformación. El fuego, en muchas tradiciones espirituales, no solo destruye: purifica y revela. Este arquetipo conecta con algo esencial de las terapias holísticas: sanar no siempre es cómodo. A veces implica atravesar, sentir, soltar y renacer. Como el fuego, el proceso terapéutico, transforma desde dentro.
Althea Esencia es una invitación a recordar que el bienestar no es una meta, sino un camino. Es volver a lo simple, a la esencia, a mi esencia y con mis esencias, a lo que sana sin prisa. A escuchar el cuerpo, respetar los ciclos, los tiempos y honrar los procesos y la naturaleza.
Si has llegado hasta aquí, quizá no sea casualidad.
Bienvenida. Bienvenido.
Aquí comienza el viaje 🌿